En El Dorado, el desbordamiento del río Ariari provocó un trasvase hacia el río Viejo, afectando directamente a las veredas La Isla, San José, Diamante, San Isidro y Pueblo Sánchez. Las inundaciones han dejado cerca de 300 familias damnificadas, con el agua alcanzando la cintura en varias viviendas, y más de 2.000 hectáreas de cultivos destruidas. Además, las crecientes se llevaron la única vía de acceso a estas zonas rurales, dejando aisladas a varias personas, entre ellas una pareja de adultos mayores cuya evacuación ha sido compleja.
Gracias a la articulación entre la Dirección General de Gestión del Riesgo de Desastres y Defensa Nacional en Salud, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y organismos de socorro, 22 personas fueron rescatadas vía aérea, entre ellas seis menores de edad, en la vereda La Isla. La directora de Gestión del Riesgo en el Meta, Luz Nelly Monzón, lidera las acciones de rescate junto con los cuerpos de bomberos y la Defensa Civil.
Desde la administración municipal de El Dorado, el alcalde Óscar Olaya denunció el abandono del Gobierno Nacional. “No hemos recibido el respaldo que esperábamos, ni siquiera una de hora máquina. Estamos tirados al olvido”, afirmó. Recordó además que en febrero el municipio enfrentó una emergencia similar por el desbordamiento del mismo río y aún esperan el cumplimiento de promesas por parte de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo.
En El Castillo, el panorama también es crítico: nueve veredas resultaron afectadas y se reportan más de 200 familias damnificadas. Autoridades locales, organismos de socorro y fuerza pública trabajan de forma coordinada para atender a los afectados y restablecer la movilidad.
Villavicencio también enfrenta riesgos
En la capital del departamento, se adelantan labores preventivas en la vereda La Argentina, donde un deslizamiento desvió el cauce de la quebrada del mismo nombre. Según Juan Carlos Guzmán, jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo municipal, se construye un canal de redireccionamiento de 1,5 km de longitud, además de jarillones naturales, para proteger a cerca de 200 familias expuestas a desbordamientos.




