Juan Guillermo Zuluaga ratifica su liderazgo en la política regional tras victoria con Abelardo; otro duro golpe a las aspiraciones de Felipe Harman

Por: Fernando Saavedra López | Comunicador Social

La contundente victoria de Abelardo de la Espriella en el departamento del Meta durante la segunda vuelta presidencial no solo redefine el panorama político regional de cara a las elecciones de 2027. También deja importantes lecturas sobre los liderazgos vigentes, las estructuras políticas que se fortalecen y aquellas que sufrieron uno de sus más duros reveses electorales.

Con una diferencia superior a los 114 mil votos sobre Iván Cepeda en el Meta, el resultado se convirtió en un duro golpe para uno de los dirigentes más visibles del petrismo en la región: Felipe Harman.

El exalcalde de Villavicencio y exdirector de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) se había convertido en una de las principales figuras del Gobierno Petro en los Llanos Orientales y en uno de los funcionarios estrella encargados de ejecutar una de las promesas más ambiciosas del presidente: la entrega de tierras a campesinos y la implementación de la reforma agraria.

Sin embargo, los resultados de las urnas dejaron en evidencia que la poderosa estructura política construida alrededor de la ANT no logró traducirse en una victoria electoral para el candidato oficialista en el departamento.

Desde su llegada a la entidad, Harman amplió significativamente su influencia política en el Meta. Diversos sectores regionales, incluidos dirigentes y exfuncionarios que históricamente hicieron parte del proyecto político del exgobernador Juan Guillermo Zuluaga, terminaron acercándose a su órbita política.

Sus críticos sostienen que la ANT terminó convirtiéndose en un poderoso fortín político y burocrático. De acuerdo con denuncias públicas conocidas en el Congreso y reportes periodísticos nacionales, la contratación mediante Órdenes de Prestación de Servicios (OPS) en la entidad registró un crecimiento sin precedentes durante la administración de Harman.

Mientras en 2022 la ANT suscribió cerca de 1.161 contratos, para el segundo semestre de 2024 la cifra ascendía a aproximadamente 8.700 contratos, lo que representaría un incremento cercano al 440 %.

Cientos de profesionales del Meta, especialmente de Villavicencio, llegaron a la nómina de la entidad. Incluso dirigentes que tradicionalmente acompañaron a Juan Guillermo Zuluaga terminaron vinculados política o laboralmente al proyecto liderado por Harman.

La elección a la Cámara de Representantes de María del Carmen Mayusa dejó un sabor agridulce, pues a pesar del músculo político y financiero del Pacto Histórico en la región, construido alrededor del exdirector de la ANT, la votación obtenida estuvo lejos de las expectativas generadas por la estructura política e institucional desplegada.

Nombres destacados como Paula Vega, Ricardo Martínez, Hernando Martínez Aguilera y Martha Serrano, todos con pasado en la administración departamental de Juan Guillermo Zuluaga, terminaron acercándose al proyecto político de Harman y respaldando la candidatura presidencial de Iván Cepeda.

De igual manera, dirigentes con aspiraciones propias como Arley Gómez, Wilmar Barbosa, Alan Jara, Yenny Montaño y José Manuel Sandoval, este último borrado paulatinamente del mapa político regional, también establecieron alianzas con el sector del exdirector de la ANT, algunos de ellos beneficiados con espacios burocráticos o cuotas dentro de la estructura estatal.

Sin embargo, parece que no alcanzaron ni la burocracia, ni la estrategia de entrega de tierras, ni el amplio despliegue institucional del Gobierno Nacional para revertir la tendencia electoral del Meta, un departamento que históricamente ha mostrado inclinaciones políticas alejadas de la izquierda.

Por el contrario, la amplia diferencia obtenida por Abelardo de la Espriella terminó consolidando al exgobernador Juan Guillermo Zuluaga como uno de los grandes ganadores de la jornada.

Aunque sin ocupar actualmente cargos públicos, Zuluaga volvió a demostrar que conserva una importante capacidad de movilización política y una sólida influencia en amplios sectores del departamento.

La victoria de De la Espriella en el Meta también representa un nuevo capítulo en la disputa política que desde hace varios años sostiene el exgobernador con Felipe Harman, dos de las figuras más influyentes de la política regional.

Hace apenas unas semanas, Harman aseguraba públicamente que a Juan Guillermo Zuluaga “le quedaban las horas contadas” como líder político del Meta. Los resultados de la segunda vuelta parecen haber revaluado esa afirmación.

Hace apenas unas semanas, el exdirector de la ANT dejó temporalmente su cargo para asumir un rol protagónico en la campaña de Iván Cepeda, recorriendo diferentes regiones del país donde el Gobierno Nacional adelantó procesos de entrega y formalización de tierras.

La estrategia buscaba convertir los avances institucionales de la reforma agraria en respaldo electoral para el candidato del oficialismo. Sin embargo, ni siquiera ese despliegue fue suficiente para alcanzar la victoria en departamentos estratégicos como el Meta.

Todo parece indicar que, una vez concluida la campaña presidencial y consumada la derrota del oficialismo, Harman regresará a la dirección de la Agencia Nacional de Tierras para culminar los 45 días que restan de su administración.

La posibilidad de su retorno ha despertado cuestionamientos desde sectores de oposición, desde donde se ha advertido que el regreso del dirigente político podría tener como propósito organizar “el desorden que dejó en la casa” y preparar la entrega de la entidad al nuevo gobierno.

Con las urnas ya escrutadas, Zuluaga no solo mantiene vigente su liderazgo regional, sino que emerge fortalecido en el escenario nacional. No sería extraño que su nombre comience a sonar para integrar el equipo de gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella o asumir nuevas responsabilidades de alcance nacional.

Mientras tanto, muchos de los dirigentes que abandonaron antiguos proyectos políticos seducidos por las oportunidades burocráticas que ofrecía el Gobierno Nacional seguramente buscarán reacomodarse nuevamente dentro del cambiante ajedrez político regional.

Felipe Harman, además del evidente revés electoral, deberá responder a las investigaciones y cuestionamientos que diferentes organismos de control adelantan o han anunciado sobre su gestión.

La política regional vuelve a demostrar que las lealtades son efímeras, pero también que el liderazgo político se mide, finalmente, en las urnas. Y en esta ocasión, los resultados parecen dejar un mensaje claro: en el Meta, Juan Guillermo Zuluaga sigue siendo un actor político determinante, mientras el proyecto político de Felipe Harman enfrenta su prueba más difícil desde que inició su ascenso regional.

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