Por: Melissa Céspedes | @melissa_periodista
Con talento, pasión y el apoyo de sus familias, tres niños llaneros están dejando huella en el país y el mundo. En el Día del Niño, celebramos su esfuerzo, su valentía y el amor que reflejan en cada paso hacia sus sueños.
Thiago Ángel Romero Cardona: el niño que acelera hacia sus sueños
Detrás de un kart que alcanza los 45 kilómetros por hora, Thiago, de apenas 8 años, demuestra que la velocidad también puede ser un juego de niños. Desde Villavicencio, este pequeño piloto ya ha conquistado podios nacionales e internacionales, como el tercer lugar en el Mundial Easy Kart 2023 en Italia y el campeonato nacional ROK CUP 2023 en Colombia.
Con el volante firme y la mirada en la Fórmula 1, Thiago avanza de la mano de sus padres, quienes, con orgullo y fe, lo impulsan a seguir compitiendo y soñando en grande.
Amy Monserrath Saldaña: la niña que vuela sobre dos ruedas
Ana, se inició en el deporte del BMX a los 6 años, pero la vida le puso un obstáculo que la obligó a detenerse por un tiempo. Lejos de rendirse, volvió con más fuerza a los 10 años y desde entonces no ha parado de brillar: a sus 13 años, es campeona panamericana y latinoamericana en categoría crucero 13/16 y participó en el Mundial de BMX en Rock Hill, Estados Unidos, donde logró el puesto W8.
“El BMX es algo mágico para mi, es una conexión mágica con mi bicicleta qué no puedo expresar”, dice Ana. Quien sueña con ser campeona olímpica. Para Ana, cada competencia es una oportunidad de exigirse más, “voy a trabajar duro para lograrlo”, afirma con determinación.
Cristian Santiago Castiblanco: el pequeño que desliza sueños sobre ruedas
A Cristian Santiago, el patinaje le llegó como un regalo de Navidad y terminó siendo un regalo para su vida entera. A los 4 años empezó a deslizar sus primeros sueños, y hoy, gracias al impulso y apoyo de su mamá Lorena, ya ha dejado huella en pistas de todo el país.
Pues, a sus 10 años, este pequeño campeón ha recorrido ciudades como Medellín, Neiva, Bogotá y Armenia, dejando claro que su pasión no tiene fronteras. Cristian disfruta la adrenalina, la competencia y la emoción de recibir una medalla, mientras sueña con representar al Meta, y algún día a Colombia, en el mundo del patinaje profesional.
Detrás de cada casco, cada bicicleta y cada par de patines, hay algo mucho más grande: niños que nos enseñan a soñar sin límites. En este Día del Niño, no solo celebramos sus logros, resaltamos su valor, su inocencia convertida en fuerza, y el futuro brillante que están construyendo.




