¿Orden o exclusión? El debate por el espacio público en Villavicencio enfrenta dos visiones de ciudad

Por: Melissa Céspedes | Periodista 

@melissa_periodista

El espacio público se ha convertido en uno de los temas más recurrentes del gobierno del alcalde Alexander Baquero, quien ha promovido campañas de sensibilización y operativos de recuperación en diferentes zonas de Villavicencio, a través de la Secretaría de Catastro y Espacio Público. 

Las redes sociales del municipio muestran algunas de estas acciones, dirigidas a comerciantes formales e informales. Sin embargo, también se han registrado momentos de tensión, como el ocurrido el pasado 1 de abril, cuando el alcalde protagonizó un altercado verbal con vendedores informales del barrio La Madrid.

Este hecho desató críticas por parte la ciudadanía, unos de acuerdo por la postura de la alcaldía de retomar el ‘orden’ del espacio público y otros cuestionaron el tono de histeria en el que, el mandatario, se dirigió a unas personas que buscan con el trabajo su sustento diario. 

Villavicencio enfrenta hoy un dilema: ¿cómo gestionar el espacio público sin ignorar las condiciones sociales?

Ese mismo día, durante el Conversatorio sobre Espacio Público en la plazoleta del Parque Las Flores, se escucharon posturas distintas. Una de ellas fue la del decano de Arquitectura de la Universidad Santo Tomás, Fredy Alexander Cabana, quien cuestionó la visión tradicional del “orden” urbano.

Cabana explicó que los conceptos de orden urbano que predominan suelen estar fundamentados en modelos estéticos o institucionales, pero no siempre reflejan las dinámicas reales de ciudades como Villavicencio. Según el académico, la venta ambulante no representa una ruptura del orden, sino que es la manifestación de un modelo alternativo construido desde la cotidianidad, la necesidad o la resiliencia social.

“La venta ambulante es parte constitutiva del tejido urbano, especialmente en ciudades con un alto índice de informalidad o desigualdad. Depronto en el caso Villavicencio se podría ver desde ahí y en ese sentido, creo que excluirla o entenderla como una distorsión, es desconocer una realidad socioeconómica y cultural de miles de personas que viven de ello, y que igual hay que integrar pues a un análisis urbano, reconocer el derecho a la ciudad que no puede ser exclusivo ni limitado a quienes lo habitan formalmente”.

Para el decano, espacios como el centro de Villavicencio evidencian las condiciones favorables para múltiples actividades económicas y sociales, entre ellas, la venta informal. Además, señaló que los espacios comerciales accesibles son escasos y que los arriendos resultan inalcanzables para muchos sectores populares.

“Las carencias del espacio formal no son sólo físicas, sino que también estructurales y a veces políticas y los flujos de oportunidad no deben ser vistos, como amenaza al orden, sino como una expresión legítima de cómo la ciudad es usada por quienes no han sido incluidos en un diseño oficial”.

También participó en el evento Karen Andrea Cabra Acosta, profesora de Unimeta, quien propuso una mirada que integra al peatón, el comerciante informal y el espacio público. En su intervención, destacó que el comercio informal da vida a la ciudad y debe ser reconocido como un actor clave para la economía.

“El comercio informal trae vitalidad, son actores fundamentales de la economía y hay que integrarlos al modelo urbano”.

Frente a estas perspectivas, el alcalde Alexander Baquero reafirmó su compromiso por ordenar el espacio público, insistiendo en que se han desarrollado más de 15 meses de trabajo articulado con el sector informal, con el objetivo de llegar a acuerdos que no solo regulen el uso del espacio, sino que lo equilibren con las necesidades del ciudadano.

“Durante estos 15 meses de gobierno articulándonos, diciéndoles que son importantes en el desarrollo económico de nuestro municipio, aun en la informalidad, que ellos deben entender el equilibrio con el ciudadano y el peatón, por eso, hoy trabajamos con ellos, construyendo acuerdos, sensibilizando”.

De igual forma, enfatizó que ese equilibrio debe ir acompañado de otras condiciones como la iluminación, la limpieza, los ornatos y la seguridad, pilares fundamentales en su visión de espacio público digno y funcional.

Villavicencio hoy enfrenta un debate sobre el uso del espacio público, que va más allá de los ideales, desde la administración municipal se insiste en el orden y desde la academia se invita a comprender que las dinámicas urbanas no pueden definirse únicamente desde los planos oficiales, sino también, desde las realidades humanas.

Comparte