Por: Redacción DesdeElCerro
La visita del papa Francisco a Colombia en 2017 no fue un simple viaje pastoral. Fue un acontecimiento que marcó a miles de personas, especialmente en Villavicencio, donde se vivieron algunos de los momentos más simbólicos y conmovedores de su recorrido.
Escuchar a las víctimas del conflicto armado en el Parque Las Malocas. Sembrar un árbol de esperanza en Los Fundadores. Bendecir desde la vía Bogotá–Villavicencio. Cada gesto del papa Francisco dejó una huella que todavía palpita.
Juan Guillermo Zuluaga, exgobernador del Meta y gerente de la visita papal a Colombia, recordó en una entrevista con desdeelcerro.com, con emoción los detalles de ese momento histórico:
“Es indescriptible, es uno de los honores más bonitos y más importantes que la vida me ha permitido. Además, el Vaticano dijo que la visita a Colombia del Santo Padre fue una de las mejor organizadas en el mundo. Eso nos llena de orgullo porque trabajamos con un equipo extraordinario, acompañado de la Policía Nacional”.
Zuluaga destacó como uno de los momentos más conmovedores el encuentro del Papa con las víctimas del conflicto armado:
“Más de seis mil personas vinieron de Villavicencio y de todo el país. Incluso estuvo el Cristo de Bojayá. Fue un momento desgarrador, de profundo dolor, pero también de sanación”.
Frente a los mitos que circulaban sobre las exigencias gastronómicas del Papa, Zuluaga fue claro:
“La gente dice que el Santo Padre es muy complicado para las comidas, que alguien debe probar su comida antes… nada de eso. Con los chefs de Villavicencio, de Cartagena, de Medellín, se le prepararon comidas típicas y se las comió como un niño pequeño. Se chupó los dedos”.
La visita del papa Francisco a Villavicencio reunió a miles de personas del Meta y otras regiones del país. Sus palabras de aliento, su cercanía con las víctimas y su llamado a la reconciliación marcaron un punto de inflexión en la construcción de paz en Colombia.



