La mala hora de Ecopetrol: crisis de caja, desplome financiero y señalamientos a su presidente sacuden a la petrolera estatal

Redacción DesdeElCerro

Lo que por décadas fue sinónimo de fortaleza económica, rentabilidad y soberanía energética en Colombia, hoy atraviesa una de sus peores crisis. Ecopetrol, la mayor empresa del país y una de las más estratégicas del continente, enfrenta un escenario de deterioro sin precedentes que combina cifras rojas, crisis de confianza, decisiones gerenciales cuestionadas y una creciente presión institucional.

Con cotización en la Bolsa de Nueva York y control mayoritario del Estado colombiano, la compañía que por años aportó utilidades billonarias al fisco nacional hoy evalúa conformar un Comité de Crisis de Caja. Según fuentes internas, se prevé que al cierre del primer semestre de 2025, Ecopetrol podría presentar un saldo negativo cercano a los $0,1 billones, producto de la acumulación de compromisos y la baja generación de caja. Sería la primera vez que esto ocurre en la historia de la petrolera.

Cifras que encienden las alarmas

El deterioro financiero es evidente. Las utilidades netas pasaron de:

  • $33,4 billones en 2022
  • A $19,1 billones en 2023
  • Luego $14,9 billones en 2024
  • Y solo $3,1 billones en el primer trimestre de 2025, frente a $4,1 billones en el mismo periodo del año anterior

La acción de Ecopetrol también se ha visto duramente afectada: de $3.660 en 2022 a $1.770 en 2025, una pérdida del 51.7% en su valor bursátil, golpeando directamente a miles de inversionistas, entre ellos el propio Estado colombiano, que ostenta el 88,49% de participación.

En la Bolsa de Colombia, su peso también ha caído: del 13% en el COLCAP en 2022 al 9,12% en 2025, reflejo de una menor relevancia financiera en los mercados.

Una gestión bastante cuestionada

Al centro de la tormenta está Ricardo Roa Barragán, presidente de Ecopetrol desde 2023 y exgerente de la campaña presidencial de Gustavo Petro. Su nombramiento fue polémico desde el inicio: sin experiencia en el sector de hidrocarburos, rompió con la tradición de ubicar al frente de la empresa a perfiles técnicos, con amplia trayectoria en la industria energética.

La controversia ha crecido con el paso del tiempo. Roa enfrenta investigaciones del Consejo Nacional Electoral por presuntas violaciones a los topes de financiación de campaña, y su gestión al interior de la empresa ha sido señalada por:

  • La salida de profesionales técnicos y experimentados, reemplazados por allegados sin experiencia suficiente.
  • Falta de nuevos contratos de exploración y producción, lo que ha deteriorado la confianza del sector energético.
  • Salida de empresas oil & gas del país, citando inseguridad jurídica y falta de garantías institucionales.

A todo esto se suma un nuevo capítulo: la Procuraduría General de la Nación visitó hoy la sede de Ecopetrol, para recaudar información sobre un contrato de consultoría con la firma internacional Covington and Burling LLP, que ha puesto en entredicho tanto a Roa como a la junta directiva, cuestionada por su inacción y rol pasivo frente al deterioro institucional.

En un comunicado oficial, la empresa respondió que “reafirma su compromiso con la transparencia y la cooperación con las autoridades”.

Roa responde: “He sido blanco de una campaña sistemática de desprestigio”

En un video difundido a medios de comunicación, Ricardo Roa rompió el silencio y afirmó que ha sido víctima de ataques personales y mediáticos:

“Ecopetrol y la persona de Ricardo Roa han sido blanco de una campaña sistemática de desprestigio. He sido sujeto de ataques, amenazas de muerte e insultos sin fundamento, incluso por razones de género, que han afectado también a mi familia.”

Silencios que inquietan: la USO y la junta directiva

Uno de los aspectos más llamativos de esta crisis es el silencio de la Unión Sindical Obrera (USO), tradicionalmente uno de los sindicatos más influyentes del país y férreo defensor de la empresa y sus trabajadores. Pese a los despidos, cambios estructurales y decisiones con alto impacto organizacional, la USO no ha emitido posición pública alguna.

Del mismo modo, la junta directiva de Ecopetrol —que debería actuar como órgano de control y contrapeso al presidente— ha sido calificada como “invitada de piedra” por fuentes internas, ante la magnitud de la crisis que se gesta.

Más allá del petróleo: lo que está en juego

La crisis de Ecopetrol va mucho más allá de las finanzas. Se trata de la empresa más importante del país, pieza clave en las finanzas públicas, la autosuficiencia energética, la inversión extranjera y la estabilidad bursátil nacional. Su caída, si no se detiene, podría tener efectos estructurales en la economía colombiana.

Expertos coinciden: se necesita con urgencia un viraje en el rumbo gerencial, mayor conocimiento técnico en los altos cargos, planificación técnica y blindaje institucional. De lo contrario, el país podría ver cómo uno de sus mayores activos históricos se diluye entre escándalos, improvisación y silencios cómplices.

El país observa. Y la historia de Ecopetrol, símbolo de la riqueza nacional por décadas, hoy se escribe entre signos de interrogación.

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