
Entre alivio y presión: lo que deja el aumento del salario mínimo en Colombia
Por: Redacción DesdeElCerro.com
El reciente aumento del salario mínimo en Colombia trajo alivio inmediato para millones de trabajadores, pero también abrió un debate de fondo sobre sus efectos reales en el empleo, la informalidad y la estabilidad económica del país. Así lo advierte un nuevo análisis del Observatorio Laboral (Labour) de la Universidad del Rosario, que pone sobre la mesa las tensiones que enfrenta el mercado laboral en un contexto de inflación controlada, pero con una productividad estancada.
El estudio evalúa la coherencia del ajuste salarial frente a variables clave como la inflación, la productividad laboral y la estructura del empleo, además de sus impactos fiscales y macroeconómicos. La conclusión central: el incremento salarial no ocurre en el vacío y sus efectos van mucho más allá del ingreso mensual de los trabajadores.
Un aumento salarial desconectado de la productividad
Según el Observatorio, el ajuste al salario mínimo se da en un momento de relativa estabilidad macroeconómica, luego de que la inflación empezara a moderarse. Sin embargo, este escenario no ha venido acompañado de mejoras significativas en la productividad laboral, un factor clave para que los aumentos salariales sean sostenibles en el tiempo.
“Cuando los incrementos del salario mínimo no están acompañados de aumentos en productividad, se generan presiones que el mercado laboral no siempre puede absorber de manera ordenada”, advierte uno de los investigadores del Observatorio Laboral.
Esta desconexión, señalan, limita la capacidad del salario mínimo para generar mejoras estructurales en el bienestar de los trabajadores y puede trasladar los costos del ajuste a otras áreas del mercado laboral.
Menos desempleo, pero más empleo precario
Aunque la tasa de desempleo nacional se mantiene por debajo del 8% y ha mostrado una tendencia a la baja, el análisis revela una recomposición desfavorable del empleo. En particular, crece el número de personas que trabajan pero reciben ingresos inferiores al salario mínimo legal.
De acuerdo con cifras del DANE citadas en el informe, el número de trabajadores en esta condición pasó de 10,1 millones en 2024 a 11,3 millones en 2025, lo que evidencia un aumento de la precarización laboral.
“No puede sostenerse que el salario mínimo no tiene efectos sobre el mercado laboral. Estos impactos se manifiestan en la calidad del empleo y en la expansión de la informalidad”, señalan los investigadores.
Un salario mínimo que no funciona como piso
Uno de los puntos críticos del análisis es que, en Colombia, el salario mínimo no opera como un verdadero piso general de remuneración. Gran parte del empleo que se crea está en la informalidad, donde los ingresos promedio siguen estando por debajo del mínimo legal.
Esta situación diferencia al país de economías con las que suele compararse. Según datos de la OCDE, en varios países el salario mínimo equivale a cerca del 90% del salario medio, lo que le permite ordenar efectivamente el mercado laboral.
“En Colombia, el salario mínimo convive con una elevada informalidad. Esto limita su capacidad para organizar el empleo formal y amplifica efectos no deseados sobre el mercado laboral”, explica el Observatorio.
Impactos fiscales y presiones económicas
El informe también advierte que el salario mínimo tiene efectos que van más allá del ámbito laboral. Al estar indexados a este indicador múltiples rubros del gasto público, un aumento significativo genera presiones fiscales adicionales.
Además, estos ajustes pueden influir en las decisiones de política monetaria, especialmente en un contexto en el que el país busca mantener la inflación bajo control.
“Un aumento significativo del salario mínimo tiene efectos de segunda ronda sobre las finanzas públicas y condiciona las decisiones de política monetaria, lo que puede traducirse en mayores tensiones macroeconómicas”, señala el equipo investigador.
Productividad: la discusión de fondo
Para el Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, el debate sobre el salario mínimo no puede reducirse a la cifra del incremento anual. La clave está en atacar los problemas estructurales del mercado laboral colombiano.
“Sin aumentos en productividad, los incrementos salariales pierden capacidad para mejorar el bienestar. La verdadera política social y laboral pasa por fortalecer las capacidades productivas y elevar la competitividad de la economía”, concluye el informe.
El aumento del salario mínimo, advierten, puede ser un alivio de corto plazo, pero sin cambios estructurales en productividad, formalización y competitividad, seguirá siendo una fuente de presión para el empleo y la estabilidad económica del país.


