
¿CÓMO SUPERAR A MI EX?
Fanori Andrea Lozada Ríos
Psicóloga y Neuropsicóloga Clínica
Opinión
Uno de los grandes retos en terapia es ayudar a las personas a superar a su ex.
Y no, no me refiero a bloquearlo en Instagram o dejar de stalkearlo en Facebook. Me refiero a algo más sofisticado: dejar de buscarlo en otros cuerpos.
Sí, porque hay quienes cambian de nombre, de ciudad y hasta de corte de cabello, pero eligen exactamente el mismo modelo emocional. Nuevo rostro, mismo sistema operativo. Diferente perfume, mismo patrón.
En consulta lo veo todo el tiempo: “Es que todos me salen iguales”. Y yo pienso: curioso… porque el factor común eres tú. No es brujería. No es mala suerte. No es que el universo te tenga en lista negra. Es un patrón. Repetimos lo que nos resulta familiar, no necesariamente lo que nos hace felices. El cerebro humano ama lo conocido, aunque duela, aunque desgaste, aunque termine en el mismo final dramático de siempre.
Y aquí es donde muchos fruncen el ceño cuando digo que la raíz suele estar en las primeras relaciones: mamá, papá o quienes hicieron las veces de cuidadores. Si hubo abandono, rechazo, frialdad emocional o amor intermitente, el cerebro aprendió que eso era “amor”. Y más adelante lo busca. No porque le guste sufrir, sino porque le resulta familiar.
La mente humana es maravillosa. Tiene la capacidad de adaptarse como camaleón. Pero también es terca. Puede quedarse años repitiendo el mismo ciclo, esperando un resultado distinto. (Y ya sabemos quién definió eso como locura).
Cuando alguien me dice: “Es que no puedo evitarlo, me gustan así”, les respondo con humor: usted no puede volar; eso sí sería complicado. Pero cambiar un patrón emocional… eso sí está en sus manos.
Cambiar duele. Sanar confronta. Revisar la historia familiar incomoda. Pero seguir repitiendo también duele, y además cansa. En muchos países celebraron este fin de semana el amor y la amistad, San Valentín (Valentine’s Day). Yo, sinceramente, sueño con que celebremos el Día de la Libertad de Patrones: el día en que decidimos romper ciclos; el día en que dejamos de heredar silenciosamente el “cáncer emocional” que no empezó con nosotros, pero que sí puede terminar con nosotros.
Porque cuando una persona sana su historia, deja de buscar al ex en cada esquina. Deja de necesitar que alguien le confirme una herida antigua. Empieza a elegir diferente. Y cuando elegimos diferente, cambiamos nuestro destino relacional. Y cuando cambiamos nuestro destino relacional, les damos a las futuras generaciones algo invaluable: relaciones sanas.
No es magia. No es motivación barata.
Es ciencia y funciona.

