Por: Fanori Andrea Lozada Ríos | Neuropsicóloga
Una de las preguntas más comunes cuando alguien decide buscar ayuda es: “¿A qué psicólogo voy?”
Y la respuesta depende de lo que estés viviendo y de lo que necesites trabajar.
Primero hay que entender algo importante: no todos los psicólogos hacemos lo mismo. La psicología tiene diferentes áreas y especialidades, así que no todos los profesionales trabajan los mismos temas.
Si buscas apoyo para emociones, ansiedad, estrés, duelo, autoestima, relaciones o situaciones personales, generalmente buscarías un psicólogo clínico.
Dentro de la psicología clínica existen diferentes enfoques:
Cognitivo-conductual: trabaja la relación entre pensamientos, emociones y comportamientos.
Gestalt: trabaja la conciencia emocional, el presente y la forma en que nos relacionamos.
Neuropsicología: trabaja la relación entre cerebro y conducta.
Terapia de juego: especializada en niños.
Terapias breves: enfocadas en objetivos específicos.
También existen otras áreas:
Psicología educativa: dificultades de aprendizaje y procesos escolares.
Psicología organizacional: situaciones laborales y bienestar en empresas.
Psicología forense: procesos relacionados con justicia y evaluaciones legales.
Porque no es lo mismo buscar ayuda por ansiedad que buscar apoyo por una dificultad de aprendizaje, un proceso legal o una situación laboral.
También es importante recordar que tienes derecho a preguntar. Puedes conocer la formación del profesional, su experiencia, su enfoque de trabajo y verificar que cuenta con la preparación necesaria.
La psicología no es sentarse a escuchar y dar consejos como en una conversación cualquiera. Es una ciencia. Los psicólogos nos preparamos, estudiamos diferentes métodos y utilizamos herramientas profesionales para acompañar procesos de cambio.
Y no, mi gente… la única solución no es la famosa frase de “una buena chancla y se le pasa”.
Los tiempos cambian. Hoy entendemos mucho más sobre el cerebro, las emociones, la ansiedad, los pensamientos y cómo nuestras experiencias influyen en nuestra vida.
La mente es una maravilla: guarda recuerdos, crea sueños, siente, aprende, se adapta y también necesita cuidado.
Así que si alguna vez te preguntas: “¿A qué psicólogo voy?”, empieza por identificar qué necesitas, busca un profesional preparado y encuentra un espacio donde puedas sentirte acompañado.
Porque pedir ayuda no te hace débil. Cuidar tu salud mental es una decisión valiente.
Y recuerda: la psicología es una Ciencia y funciona.




