
El lado oscuro de los “likes” y las falsas conexiones
Fanori Andrea Lozada Ríos
Psicóloga y Neuropsicóloga Clínica
Opinión
Eres adolescente. Estás lleno de temores, dudas y ganas de comerte el mundo, pero también estás con las hormonas al millón y una necesidad de aprobación que seamos honestos solo las redes sociales pueden darte.
Tus papás no te entienden, en la escuela nadie habla de lo que de verdad te preocupa y con tus amigos, bueno, solo comparten memes, perreos y chismes.
Así que un día decides confiarle tu mundo interior a alguien que conoces en línea. ¡Boom!
Esta persona parece la combinación perfecta entre tu crush y tu psicólogo. Te escucha, te apoya, te manda caritas, te dice justo lo que querías oír y poco a poco empiezas a sentir algo.
Sí, lo que tú llamas “amor”. Aunque nunca lo (o la) hayas visto en persona, sientes que puedes confiar. Hasta que un día esa persona misteriosa, que dice ser una chica de tu edad, te pide algo “íntimo”. Una foto. Una parte de ti que se supone que no deberías andar mostrando. Pero tú estás ilusionado, te sientes valorado y crees que al enviarla te quieren más. Y lo haces.
Hasta que días después… ¡PUM!
“Si no me pagas X cantidad de dinero, tu foto va a ser enviada a toda tu escuela, tu familia ¡y hasta a tu abuela!
¿Qué harías tú?
Porque esto, aunque suena a película de terror adolescente, es real. Muy real. Y le pasa a muchos chicos y chicas que ni te imaginas.
Esto se llama sexoextorsión. Y sí, suena impresionante porque lo es.
Enviar fotos íntimas se ha vuelto tan común como los retos de TikTok entre los adolescentes que están explorando su sexualidad, pero el problema no es la curiosidad sexual, sino quienes se aprovechan de ella en redes sociales para extorsionarte.
Puedes estar pensando “Eso no me pasará a mí” ¿Estás seguro(a)?
Llevo más de 17 años trabajando con jóvenes, y te lo digo con los pelos de punta:
He tenido pacientes que han intentado suicidarse porque no soportaron la presión ni la vergüenza al saber que alguien tenía una foto íntima suya en circulación.
Es un tema muy delicado. Y antes de que digas “eso es puro cuento de mamá”, déjame contarte cuáles son los factores que te puedes estar jugando en contra (y a favor).
Factores de Riesgo (o sea, cosas que te hacen más vulnerable):
• Si has sufrido abuso físico o sexual
• Si sientes que en tu casa no puedes confiar ni en el perro
• Si tienes depresión, ansiedad, algún trastorno emocional sin tratamiento
• Si te han hecho bullying, te has autolesionado o has pensado en hacerte daño
• Si estás pasando por duelos no resueltos o tienes dificultades para socializar
Factores Protectores (cosas que te salvan la vida, literal):
• Una familia o adulto que te apoye y te escuche
• Tener amigos en los que de verdad puedas confiar (sí existen)
• Si estás en terapia o con tratamiento adecuado para cualquier condición mental
• Y el combo ganador de los 4 AUTOS:
o Autoestima
o Autodominio
o Autocontrol
o Autoconocimiento
(No, no son los vehículos de “Rápidos y Furiosos”, pero te hacen más imparable).
En esta época, cuando te sientes solo y vulnerable, es más fácil caer en estas trampas digitales. Si estás pasando por algo similar: BUSCA AYUDA YA. No esperes. No tengas miedo. Nadie debe chantajearte por una foto o un error.
La sexoextorsión es un delito grave. Muy grave.
No seas una víctima más. Valórate, cuídate y recuerda que tu intimidad no es moneda de cambio por atención.


