
No dormir: La moda más cara para tu salud mental
Fanori Andrea Lozada Ríos
Psicóloga y Neuropsicóloga Clínica
Opinión
¿Te levantas en la mañana sintiendo como si hubieras corrido un maratón… pero sin medalla ni aplausos?
¿Te acuestas tarde porque juras que en la noche eres más productivo?
Si respondiste que sí, este artículo es para ti.
La noche, querido lector, no se inventó para quedarte viendo series, revisando memes o stalkeando ex hasta las 2 a. m. La noche fue hecha para dormir. Sí: roncar, descansar, recargar baterías y dejar que tu cuerpo se reconstruya.
Imagina esto: te acuestas tardísimo, suena la alarma a las 6 a. m. y, en vez de levantarte como un campeón, te sientes como un carro viejo que necesita que lo empujen para arrancar.
Aquí entra nuestro “combustible oficial”: el cortisol. Este amiguito se activa en la mañana para darte energía: atender a los niños, preparar desayuno, sobrevivir al tráfico y no mandar a todos a volar antes del primer café.
Ahora… ¿te ha pasado que estás sentado y, de repente, te tiembla el ojo izquierdo? Tú piensas: “Ay, es un tic”. Pues no, amigo… ¡es tu cuerpo gritando: “¡QUIEROOOO DORMIIIIIR!”*
El detalle es que el cortisol no es infinito. En la tarde empieza a bajar y, en la noche, debería estar en modo “bye, nos vemos mañana”. Pero si decides quedarte viendo televisión o trabajando como búho hiperproductivo, obligas a tu cuerpo a seguir en alerta. Resultado: el cortisol se dispara de más y genera inflamación.
¿Y cómo se cobra esa factura? Fácil:
•Urticarias misteriosas
•Gripitas cada dos semanas
•Dolores de rodillas como si tuvieras 90 años
•O la mejor parte: emociones locas. Ansiedad, ataques de pánico, irritabilidad y arranques de furia por cosas tan simples como que alguien no te contestó el WhatsApp.
En resumen: dormir no es un lujo, es una necesidad básica. Si no lo respetas, tu cuerpo te pasa la cuenta… y con intereses.
Y aquí seguro preguntas: “¿Y qué tiene que ver el sueño con la salud mental?”
Respuesta corta: TODO.
Cuerpo cansado = mente irritable.
Así que la próxima vez que digas “yo trabajo mejor de noche”, recuerda que, en realidad, lo que haces es hipotecar tu salud física y mental.
Ahora bien, si no quieres estar dentro de unos meses sacando cita médica o con un terapeuta, aquí te van tres truquitos fáciles:
1.Adiós al celular antes de dormir
Media hora sin pantalla. La luz del celular engaña a tu cerebro: cree que es de día y se enciende como árbol de Navidad.
2.Crea rituales de descanso
Leer, escuchar música suave, meditar o hacer ejercicios de respiración. Tu cuerpo entiende señales, ¡dáselas!
3.Háblate bonito antes de dormir
Sí, contigo mismo: “Esta noche descansaré, tendré mi mejor sueño y mañana estaré bien”. Ojo: tu cerebro no tiene sentido del humor, lo que le digas ¡se lo cree! Úsalo a tu favor.
Si no quieres terminar en un estado constante de irritabilidad, cansancio y baja productividad, empieza ya a cambiar tus hábitos y pensamientos.
Y si no sabes por dónde arrancar, en mi primera columna te lo expliqué clarito.
¡Nos leemos allí!
Recuerda: es ciencia… y funciona


